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Los beneficios del teletrabajo

Recientemente varias empresas están anunciando la puesta en marcha de medidas temporales y extraordinarias para adoptar el teletrabajo como medida de prevención y asegurar que pueden seguir operando en caso de que se adopten medidas más restrictivas a consecuencia del Coronavirus.

Como dirían los gallegos ”manda carallo” que tenga que venir un virus de oriente para que empresas tecnológicas se planteen seriamente la opción del teletrabajo. Pareciera que estas empresas no terminaran de fiarse de las bondades del teletrabajo o de sus empleados.

En LKS Next hace muchos años que tendemos a teletrabajar bajo nuestra propia responsabilidad, sin que nadie nos marque límites ni cuando hacerlo o dejar de hacerlo. Algunos de los beneficios que tienen esta práctica son los siguientes:

Para la empresa:

  • La productividad de las personas aumenta, fruto de un aumento de sus niveles de compromiso, motivación y satisfacción
  • El trabajo flexible se identifica como un elemento atractor del talento
  • Por cada trabajador que pasa a teletrabajar la empresa puede llegar a ahorrarse hasta 3.516€

Para el trabajador:

  • Sus niveles de stress disminuyen
  • Al eliminarse los tiempos de traslado al puesto de trabajo las posibilidades de conciliación aumentan
  • El ahorro de costes en Gipuzkoa en gastos de transporte se calcula que serían de media 586€.

Para la sociedad:

  • La disminución en toneladas de CO2 emitidas a la atmosfera. En Gipuzkoa serían de 1515 toneladas/año en Gipuzkoa aproximadamente.
  • La congestión de las carreteras disminuiría con lo que disminuirían las necesidades de inversión en su ampliación.
  • El número de accidentes de tráfico disminuiría un 10,4%

 

Todos estos datos, así como una guía para la implantación del teletrabajo están recogidos en el estudio que desarrollamos desde LKS Next en Gipuzkoa pero que es trasladable a otros territorios con un tejido empresarial similar. Aproximadamente el 25% de los trabajadores podrían teletrabajar pero la realidad es que en España solo el 19% de la población activa tiene esa oportunidad y en muchos casos de forma puntual o acotada.

En fin, os dejo que enseguida llegan los críos y todavía no he preparado la cena 😉

 

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Ander Sansinenea_ThinkUpLKS

Suenan tambores de …

En las fechas en las que escribo estas líneas, se publican los siguientes datos:

  • Italia está en recesión (dos trimestres consecutivos con “crecimiento negativo” que diría aquel)
  • Alemania esquiva la recesión por los pelos (-0,2% y 0% de crecimiento en los dos últimos trimestres del 2018)
  • La producción industrial española se contrae un 6,2% en términos interanuales

 

Son datos, no opiniones. Puede que no indiquen un cambio de tendencia, o puede que sí. Lo relevante no es acertar en los vaticinios, sino planificar escenarios y planes de acción que nos permitan adaptarnos de forma proactiva.

¿Volverán a cogernos con el pie cambio como en la crisis de 2008? ¿Reaccionaremos nuevamente de forma precipitada, tomando decisiones a corto y sin pensar en el medio?

Está claro que la crisis previa nos afectó prácticamente a todos, pero no todos salimos reforzados ni al mismo tiempo de ella. Algunas empresas desaparecieron, otras se crearon y algunas salieron con un posicionamiento reforzado dentro de su sector.

Y en el ámbito de las personas que me ocupa profesionalmente, ¿Cuántas empresas volverán a sonrojarse ante la contradicción entre lo dicho y hecho? ¿Cuántas destruirán empleo como primera medida de adaptación al cambio, mientras han mantenido un discurso en el ciclo expansivo de que las personas son lo más importante de su empresa? ¿Cuántas decidirán apostar por la retención del talento y apostar por medidas de mayor participación? ¿Quiénes serán las que aun pasándolo mal tomen medidas imaginativas que le permitan no tomar medidas drásticas? ¿Quiénes aun teniendo que tomar esas medidas, lo harán de forma que ayuden a sus empleados en su salida? ¿Quiénes apostarán por una mayor formación y desarrollo para estar los primeros en la parrilla de salida?

Se suele decir que es en los momentos críticos cuando se conoce la naturaleza de cada persona. Es cuando se pone a prueba a las personas y vemos con quien se puede contar y quienes se alejan protegiendo únicamente sus propios intereses. En el mundo empresarial pasa algo similar. Cuando las cosas se ponen difíciles es cuando se ponen a prueba los valores reales de las empresas. Sostenibilidad, Compromiso con la sociedad, son conceptos y valores de empresa que no son inequívocos y que pueden ser interpretados de distintas formas. Habrá quienes defiendan que para asegurar la sostenibilidad es necesario sacrificar parte de la plantilla, y habrá quienes defiendan que la empresa será sostenible con los integrantes de la misma (si no, ¿qué es la empresa? ¿Su capital?)

Es un debate lleno de matices y sin una respuesta cerrada, pero dependerá de cómo responda cada uno ante una situación de crisis para que el grado de coherencia o incoherencia percibido sea mayor o menor. Como consecuencia de las acciones que adopte cada empresa el engagement y el compromiso serán más fuertes aún que en la fase expansiva de la economía o serán borrados del mapa. No nos olvidemos desde las empresas que la memoria existe y tras una recesión viene una etapa de crecimiento y tendremos que volver a atraer talento. Si algo nos ha demostrado la salida de la recesión anterior es que la atracción del talento se ha vuelto mucho más complicada que en cualquier etapa de bonanza anterior y que los candidatos valoran ya muchos factores, no solo el salario sino la sostenibilidad y desarrollo del proyecto, el branding de empresa está en juego. La posibilidad que tenemos de contactar de forma directa a través de las redes sociales con empleados o ex-empleados de una compañía hacen que el que hacemos y como lo hacemos con nuestras personas tenga a día de hoy una grandísima transcendencia en la marca de empleador.

Por raro que pueda parecer, hay quien puede estar deseando que una nueva crisis tenga lugar cuanto antes. Aquellas empresas que aprendieron la lección con la crisis previa saben que están mejor preparadas que sus competidoras y por tanto saben que saldrán reforzadas en su posición competitiva. ¿Qué características comparten estas empresas?

  • Invierten más que la competencia en formación y desarrollo
  • Esa inversión la hacen con una visión estratégica a medio plazo, no exclusivamente para cubrir las necesidades productivas actuales
  • La selección se hace en base a competencias y valores. Los conocimientos, aun siendo necesarios, pasan a un segundo plano
  • Diseñan los puestos de trabajo teniendo en cuenta las claves motivacionales del ser humano, por encima de claves como la eficiencia o productividad
  • Invierten en el desarrollo de las capacidades de liderazgo de sus mandos
  • Impulsan la participación de las personas en el proyecto compartido (participación en la gestión, en resultados y finalmente en la propiedad)

 

Como dicen los economistas, lo único cierto es que habrá otra crisis. ¿Cuándo? Ciertamente no lo sabemos. Parece que el tiempo para prepararnos para la siguiente se va agotando y la pregunta es ¿Cómo queremos salir de la próxima crisis?

Está en manos de cada uno

Ander Sansinenea

Responsable de Consultoría de Personas LKS NEXT

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