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Bienvenido EFQM 2020

¡Ya está aquí!… Tenemos una revisión profunda (ellos lo denominan incluso nuevo modelo) del modelo de excelencia EFQM 6 años después. Si echamos una ojeada al pasado veríamos que es a mediados de la década 2000 2010 cuando este modelo tuvo su punto álgido de notoriedad, especialmente en Euskadi.

En aquella época, el modelo EFQM establecía un salto conceptual importante con respecto al modelo ISO 9001:1994, enfocado en el aseguramiento de la calidad como elemento clave para asegurar la satisfacción del cliente, contemplando, además del cliente, otros grupos de interés (las personas y la sociedad) a los que había que satisfacer para conseguir resultados “en el corto, medio y largo plazo”.

Al modelo EFQM, también le podemos atribuir la difusión masiva del PDCA como herramienta básica de gestión. Digo la difusión, porque la herramienta fue conceptualizada por Walter Shewart a mediados del siglo pasado.

Los principios en los que se inspira el modelo EFQM y la ISO 9000 son muy similares y provienen, de los principios de la “Calidad Total” desarrollados por pensadores japoneses. Esta continuidad ideológica es positiva ya que permite protegernos de las “modas” y construir nuestro propio modelo de excelencia incorporando las ideas y sugerencias que nos puedan aportar los diferentes desarrollos conceptuales que se vayan produciendo a lo largo del tiempo.

¿Por qué el modelo EFQM ha perdido su fuerza en esta década? La notoriedad que en su día tuvieron los Premios Europeos de la Calidad, las Q de oro, plata y bronce, … han desaparecido y sin embargo los conceptos que trabajaba el modelo tales como los grupos de interés, la responsabilidad social y la sostenibilidad, están de plena actualidad…

Cabe explicarlo en los siguientes factores, siendo probablemente el más relevante el tercero de los aquí señalados:

  • El acceso a los premios es muy complejo y costoso;
  • No es certificable;
  • Los sectores industriales más potentes promueven modelos más operativos.

Además, si vemos la evolución de las normas de la familia ISO 9000, podemos apreciar que, manteniendo el foco en la importancia del aseguramiento de la calidad, han ido incrementando los requisitos de gestión incorporando muchos de los conceptos que ya estaban en el modelo de excelencia.

Aun así, le doy la bienvenida porque nos ofrece otra oportunidad de reflexionar y aprender, porque seguro que de su lectura y análisis podemos encontrar ideas para mejorar nuestro propio modelo de gestión.

La nueva revisión se autodefine como un “marco y una metodología necesarios para ayudar con los cambios, la transformación y la disrupción a la que las personas y las organizaciones se enfrentan cada día” y se aprecia un esfuerzo de simplificación de su estructura respondiendo a tres cuestiones básicas:

  • ¿“Por qué” existe la organización? ¿“Qué” propósito cumple? ¿“Por qué” esta estrategia concreta? (Dirección)
  • ¿“Cómo” tiene la intención de cumplir con su propósito y estrategia? (Ejecución)
  • ¿“Qué” ha logrado hasta ahora? ¿“Qué” quiere lograr en el futuro? (Resultados).

El nuevo modelo incorpora expresamente dos grandes retos y preocupaciones de las empresas: 1) orientarse al futuro: gestionar a corto mirando a largo, transformándose y adaptándose ágilmente a los cambios y 2) crecimiento sostenible, respetuoso y valioso para los grupos de interés y especialmente para la sociedad (tan poco desarrollada en el modelo anterior), a través de referencias expresas a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

Falta, sin embargo, un lema como el de 2003 que condensaba en una frase todo el espíritu del modelo, en su defecto, este texto que aparece en la introducción del modelo nos habla de su hilo conductor: “El hilo conductor fundamental del Modelo EFQM, muestra la lógica conexión entre el propósito y la estrategia de una organización y cómo ésta es utilizada para ayudar en la creación de valor sostenible para sus grupos de interés clave y generar resultados sobresalientes”.

A falta de disponer de la versión completa, la lectura de la definición de sus tres grandes bloques y los siete criterios me ha parecido prometedora.

En particular, me ha llamado la atención la simplicidad y claridad con la que se presenta el bloque de Dirección y sus dos criterios asociados:

  • Propósito, visión y estrategia
  • Cultura de la organización y liderazgo

En estas fechas nos acercamos al cierre de nuestro ciclo de gestión anual, momento para reflexionar si las metas que nos propusimos al inicio se han alcanzado, si nuestros proyectos de transformación y mejora han sido exitosos y si los “elementos de dominio” de nuestros procesos siguen siendo adecuados para los fines previstos… una buena oportunidad para acudir al modelo EFQM y encontrar inspiración para mejorar.

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