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El puesto de dirección de innovación será el más demandado por las empresas

Al organigrama de las empresas actuales donde el director de ventas, marketing y producción tienen bien definidas sus tareas, deberíamos añadir, según un estudio publicado recientemente el director de innovación, más conocido como Chief Innovation Officer (CIO, CINO), una figura que será clave en los próximos tres años.  

Estimular la innovación es el reto más crítico para el 46% de los CEOs españoles, así que gracias a la incorporación de este nuevo puesto directivo se podrá sistematizar el proceso de innovación, ya que tratará de incorporar la innovación en todas las fases de la actividad de la empresa.

Funciones de un director de innovación:

– Identificar las áreas susceptibles de aplicar la innovación

– Implicar a todos los departamentos para que surjan sinergias entre ellos

– Incentivar la creatividad y la inteligencia competitiva (información generada acerca de los negocios y mercadotecnia que realizan los competidores con la finalidad de desarrollar estrategias)

– Diseñar, gestionar y ejecutar los proyectos de innovación:

  • Tecnológicos
  • Organizativos de gestión
  • Comerciales

– Establecer cómo se financiará de la innovación

– Asegurar el retorno de la inversión

– Gestionar el conocimiento adquirido

Formación de un director de innovación

A la hora de incorporar a la plantilla a un director de innovación, seguro que estás pensando en una persona con grado en ingeniería, y ni se te pasa por la cabeza alguien de letras. Quizás no estés equivocado, aunque las cosas están cambiando. El Massachussetts Institute of Technology (MIT) incluye entre sus asignaturas música, historia o literatura, porque se han dado cuenta de que estudiar solo ingeniería reduce la perspectiva de su alumnado al área tecnológica.

Actualmente, en España existen dos universidades que han unido las ciencias y las humanidades en una carrera de cuatro años. El objetivo es que sus alumnos se formen para responder a los retos tecnológicos con una perspectiva más humanística. De hecho, la mayoría de las aplicaciones que se desarrollan tratan de dar respuesta a problemas como la pobreza, el cambio climático o se centran en la salud y en cómo hacer las ciudades más sostenibles… Además, los nuevos métodos de enseñanza potencian más el Design Thinking, es decir, tratan de enseñar a través de experiencias reales, no solo con teoría extraída de los libros. Identifican una necesidad de nuestra sociedad y piensan en cómo darle una solución. Precisamente, algunas de las aplicaciones más exitosas son el resultado del proyecto de fin de carrera.

Como podemos comprobar, esta nueva manera de enseñar ayuda a potenciar las habilidades para innovar de los alumnos. Pero no podemos olvidarnos de otros conocimientos necesarios para afrontar los nuevos retos que presenta la innovación: programación, estadística, ciberseguridad, big data, contabilidad o marketing.

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