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La inversión en infraestructura y servicios de movilidad inteligente en las ciudades superará los 25.000 millones en 2024

Actualmente más de la mitad de la población mundial vive en zonas urbanas, cifra que se espera que aumente hasta el 70% en 2050. Además, a día de hoy, el 70% de la riqueza global se genera en las ciudades.

Este aumento de población ha hecho que la movilidad sea uno de los grandes problemas de la mayoría de las grandes ciudades: el tráfico, los accidentes, las condiciones climatológicas condicionan la calidad de vida de sus ciudadanos. De hecho, la congestión urbana le cuesta a Europa  alrededor del 1% del Producto Interno Bruto (PIB) cada año. El 69% de los accidentes de tráfico también se produce en las ciudades y a nivel ambiental el 25% de las emisiones de CO2 emitidas en las ciudades procede del transporte. Es por ello que las administraciones están invirtiendo en servicios de movilidad inteligente, y como afirma la consultora Navigant Research, esta inversión superará los 25.000 millones en 2024.

Concretamente, en Europa se han establecido varios objetivos:

  • Lograr un transporte más sostenible y respetuoso con el medio ambiente
  • Conseguir un sistema de transporte sin costuras («seamless») para alcanzar una mejor movilidad, menos congestión y mayor seguridad
  • Mantener un sector de transporte competitivo a nivel mundial
  • Conseguir nuevos desarrollos que permitan reducir a la mitad el uso de vehículos de combustión, impulsando los viajes no motorizados y el transporte público.

Informar al viajero en tiempo real

Joseba Bilbao, Director de Desarrollo de Negocio en LKS, en su artículo “Cuando lo smart es ser smart”, ya apuntaba que las inversiones deben ir destinadas a conseguir que la información que posea o reciba una ciudad se utilice de manera eficaz. Para ello toda la administración deberá estar conectada y disponer de algoritmos pertinentes que procesen los datos  para desarrollar una gestión anticipatoria.  Así, si nos centramos en “smart mobility” debemos analizar:

    • ¿De qué información dispongo?
    • ¿Tengo datos acumulados que consideren volumen y tipología de vehículos que entran o salen en mi ciudad por cada una de las arterias de comunicación? ¿Por franja horaria?
    • ¿Conozco los destinos de esos vehículos dentro de la ciudad o fuera de ella?
    • ¿Estos son ocasionales o recurrentes?
    • ¿Cuál es su tipología (transporte de mercancías, viajeros, particulares…)?
    • ¿Cuento con un protocolo de modificación de la señalética, los semáforos, carriles bidireccionales, etc. para anticiparme a determinadas circunstancias problemáticas (condiciones climáticas, accidentes)?
    • ¿Soy capaz de trasladar esta información a los usuarios para aconsejar las rutas más eficaces según su destino a quiénes se están acercando a la ciudad?
    • A nivel de transporte de mercancías, ¿puedo avisarles de que será mejor que hagan la entrega 2 horas más tarde?

 

En el caso de que consigamos responder positivamente a las cuestiones planteadas, seguramente conseguiremos:

  • Gestionar los flujos de tráfico
  • Gestionar eficazmente las incidencias
  • Mejorar la seguridad
  • Informar al viajero en tiempo real

Porque solo si identificamos las necesidades de las ciudades conseguiremos que estas sean smart. Si quieres más información sobre “smart cities” no dudes en solicitárnosla.

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