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Selección en un mundo 4.0

La cuarta revolución industrial ya está aquí. No está llamando a nuestra puerta, la Industria 4.0 está sentada a nuestro lado tomando café, y la pregunta es ¿estamos preparados?

Gracias a nuestros clientes, candidatos/as, y a nuestra experiencia, tenemos una perspectiva general de la situación del mercado. Nos encontramos ante un “mundo nuevo lleno de oportunidades” pero con escasez de profesionales, ya no tanto por la experiencia, sino por esas competencias necesarias en la actualidad como son el ser una persona flexible y adaptable.

Personas que cuenten con formación y experiencia en entornos industriales y nuevas tecnologías serán los/as profesionales más demandados/as.

Debido a esta cuarta revolución, la selección tiene que estar basada en la persona, en dónde está ahora y hacia dónde va, en sus competencias relacionales y valores. Tiene que existir una relación entre la persona que se incorpora y su trayectoria y la organización de la que formará parte.

Esta vorágine de nuevas tecnologías y rápidos cambios, hace que, aun teniendo claro que el futuro es hoy y que la industria 4.0 es un hecho, es un proceso de transformación constante, que conlleva la evolución continua de formación y experiencia. Debemos desarrollar la inteligencia emocional necesaria para adaptarnos e incidir en un mundo más cambiante y más colaborativo y cada vez más conectado y necesitado del trabajo en equipo.

Así pues, si reforzamos esa competencia que Silvia Carreras nos presentaba en su artículo La importancia de la competencia emocional en las personas de la Industria 4.0  seremos capaces de desarrollar de manera paralela, nuestra flexibilidad y adaptabilidad al nuevo entorno que se nos presenta.

¿Qué es ser Flexible Adaptable? Significa tener la capacidad para navegar con éxito en estos cambios que nos trae la industria. No solo ser hábil tecnológicamente, sino también saber desenvolvernos y trabajar  en ambientes cambiantes, desarrollar nuestra curiosidad y creatividad, gestionando la frustración que puede generarnos la velocidad de cambio que nos pide el 4.0.

Mente abierta, trabajo en equipo y orientación a cliente, son además, competencias complementarias que necesariamente tenemos que, o bien tener o desarrollar.

En esta nueva revolución industrial, las personas somos la clave y tenemos que aprender a aprender. En un mundo donde el acceso al conocimiento se ha democratizado, la única ventaja competitiva sostenible que nos queda es nuestra velocidad de aprendizaje y nuestra flexibilidad. Si lo hacemos más rápido que nuestros competidores, seremos capaces de ser un proyecto sostenible.

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