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Ranking del atractivo fiscal de los diferentes territorios de España

Recientemente, se ha publicado el Índice Autonómico sobre Competitividad Fiscal (ICAF) que cada año realiza la economista Cristina Enache. Este índice recoge el ranking de atractivo fiscal de las diferentes Comunidades Autonómicas o provincias de España y cabe destacar el segundo puesto de Bizkaia, el tercero de Araba y el cuarto de Gipuzkoa.

Este atractivo fiscal analizado se centra especialmente en los siguientes impuestos: Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas –IRPF-, Impuesto sobre el Patrimonio. Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones, ITP/AJD y algún que otro tributo propio autonómico, por lo que se deja fuera el Impuesto sobre Sociedades.

No es novedad esta posición por parte de los tres Territorios Históricos del País Vasco, pero si cabe destacar la escalada que ha relazado la comunidad de Madrid, cuestión que está en los medios de comunicación en la actualidad (cuestión muy debatida por diferentes partidos políticos y Comunidades Autónomas).

Del estudio que realiza Cristina, podemos llegar a las siguientes apreciaciones: en cuanto a territorios, se puede concluir que Gipuzkoa mejoraría su atractivo fiscal si modificase las condiciones del escudo fiscal (que se recuperó en 2018) o las deducciones en el Impuesto sobre el Patrimonio.

En cuanto a los propios impuestos, se hace especial hincapié en el IRPF. En referencia a los tres Territorios, se concluye que se encuentran entre los territorios donde más impuestos pagan las rentas bajas y, a su vez, donde menos impuestos pagan las rentas medias.

En cuanto al Impuesto sobre el Patrimonio, aunque no llega al nivel de Madrid (donde está bonificado del IP es del 100% actualmente), los tres Territorios cuentan con un buen nivel de atractivo fiscal y, en el caso de Gipuzkoa, es destacable la mejoría en los últimos años.

Para concluir, el estudio hace una serie de recomendaciones y podemos destacar las siguientes: en relación al IRPF, propone reducirlo en todos los tramos, fijar el tipo impositivo máximo en 44% y aumentar la bonificación del rendimiento neto del trabajo con la intención de que las rentas bajas no paguen IRPF (como en el resto de comunidades de régimen común).

En el caso del Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones propone reducir las tarifas y subir mínimos exentos y en cuanto al Impuesto sobre el Patrimonio proponen aumentar las bonificaciones.

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Smart Cities_Think Up_LKS

¿Qué condiciones hay que cumplir para ser una smart city?

Una smart city no puede conseguirse a corto plazo, y ni siquiera es un objetivo en sí mismo, esto último no nos cansaremos de repetirlo. Lo que sí se debe tratar de hacer es utilizar la innovación para mejorar la eficiencia y la sostenibilidad de los servicios que ofrece la ciudad, así como fomentar la comunicación desde los gobiernos con el objetivo de que la ciudadanía y las empresas se impliquen en los proyectos. Solo así se conseguirán ciudades inteligentes.

Pero para saber si una ciudad es smart es necesario valorar todos estos preceptos: gobernanza, gestión pública, planificación urbana, tecnología, medio ambiente, proyección internacional, cohesión social, movilidad y transporte, capital humano, y economía. Sin embargo, las ciudades no pueden hacer frente a su totalidad, por ello, deben de centrarse en algunos de los citados y tratar de mejorarlos.

¿Qué es el capital humano?

Para entenderlo mejor hablaremos de uno de ellos: el capital humano. A la hora de valorar este precepto se tienen en cuenta los siguientes aspectos: La proporción de población con educación secundaria y superior, el número de universidades, el movimiento internacional de estudiantes de nivel superior, el número de escuelas de negocio, el número de galerías de arte por cada 100.000 habitantes, así como los gastos en ocio. En consecuencia, si queremos conseguir una ciudad smart ya sabemos en qué debemos trabajar respecto al capital humano.

Ranking de smart cities

Ahora veamos en qué han trabajado algunas de las ciudades smart incluidas en el Indice Cities in Motion (ICIM), elaborado por la escuela de negocios IESE, en el que han participado 135 urbes de 55 países: Madrid destaca por el uso del transporte público, siendo éste de un 40%, Sevilla por su planificación urbana, y Valencia es la urbe con mayor cohesión social. Esto significa que en Valencia han trabajado para que descienda el índice de criminalidad y la tasa de desempleo, así como para mejorar la sanidad o la igualdad, entre otras áreas.

Pero existen otras ciudades con mejor posición. Este es el caso de Seúl, que ocupa el noveno puesto del ICIM, pero que desciende hasta el 71 en cuanto a la valoración de sus ciudadanos, algo que también le ocurre a Florencia. Esto quiere decir que el gobierno debe trabajar para mejorar la comunicación con la ciudadanía.

Tokio, sin embargo, ha debido de hacer bien esta labor porque encabeza el  ICIM. Suiza también ha obtenido muy buenos resultados puesto que tres de sus ciudades están dentro del top ten. En España, Barcelona es la ciudad con mejor progresión, tras pasar del puesto 63 al 51 en tan solo dos años.

Si quieres más información sobre smart cities o hacernos llegar alguna sugerencia o comentario no dudes en escribirnos aquí.

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