Aprender o no aprender, esa es la cuestión

La crisis sanitaria y económica provocada por el Covid-19 ha revolucionado nuestra manera de vivir y de trabajar. El teletrabajo ha sido una vía que han encontrado muchas empresas en tiempos de confinamiento, algunas de ellas en tiempo récord, y muchas de ellas, una vez finalizado este, están ofreciendo esta alternativa para facilitar la conciliación de la vida laboral y familiar, inicialmente, en la nueva normalidad y porque no a futuro.

Cambiar nuestra manera de trabajar, en un contexto atípico, ha supuesto a multitud de personas trabajadoras tener que investigar alternativas orientadas a buscar el equilibrio entre la parte más personal/familiar y la laboral. En este sentido, podemos decir que las competencias están cambiando, y aquellas competencias trasversales o las denominadas Soft Skills se han convertido en esenciales para que una persona pueda progresar y desarrollarse personal y profesionalmente.

La complejidad y volatilidad del mercado convierte al aprendizaje continuo en una herramienta sine qua non para poder sostener una ventaja competitiva. Tenemos que aprender constantemente y a una velocidad mayor que nuestra competencia.

El mercado laboral se está moviendo a un ritmo vertiginoso y las organizaciones deben orientar sus esfuerzos a desarrollar su talento. La oportunidad de seguir aprendiendo es uno de los aspectos que más valoran los trabajadores, con lo que la formación tiene beneficios en todos los ámbitos, ya que incide en la motivación de los trabajadores, mejora su productividad y ayuda a que estos descarten cambiarse de compañía.

Conscientes de esta realidad, son cada vez más las empresas que realizan una firme apuesta por sistematizar un proceso de detección de necesidades formativas orientado a adecuar los conocimientos, habilidades, actitudes y aptitudes de su organización, a las necesidades de un mercado en proceso constante de transformación. Es la única vía de conseguir personas altamente competitivas y eficaces en el desarrollo de la actividad. Muchos estudios apuntan a que el compromiso de las personas es mayor en empresas que trabajan este tipo de planes, por lo que los beneficios para la empresa se multiplican, ya que consigue un equipo más desarrollado, motivado además de comprometido, sin olvidar el impacto que esto tiene en el Employer Branding y finalmente en la cuenta de resultados.

Desde LKS Next acompañamos a muchas organizaciones a la hora de detectar las necesidades de formación y su posterior puesta en marcha y constatamos año tras año que aquellas empresas que abordan estos procesos de forma sistemática son las que mejor afrontan situaciones de crisis y aseguran su sostenibilidad.

¿Aprendes o no aprendes? Esa es la cuestión.

 

Elixabet Gutierrez

Consultora senior de Personas LKS Next

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¿El knowmad nace o se hace?

En este canal de ingenio e innovación hablamos de nuevas aplicaciones, del big data y sus beneficios, de las ciudades smart, de la nube, de innovación…  Porque esto es lo que está viviendo nuestra sociedad, un gran cambio a nivel global gracias a la tecnología. Así que habrá que estar a la altura de las circunstancias y cambiar también la manera de trabajar, de aprender y de abordar los problemas. Por eso,  a los profesionales que saben adaptarse a estos cambios se les llaman knowmad. Esta palabra viene de conocimiento (know) y de nómada (nomad), pero esto último, no en el sentido de que va de un sitio a otro, sino de que el conocimiento se adapta a los diferentes contextos.

Cómo ser un knowmad

No importa que tengas 20 o 50 años, lo importante es que seas creador, innovador, que estés motivado y que colabores con los demás. Respecto a esto último, recuerda que si en esta última década el coworking ha experimentado un gran desarrollo, debemos de aprovechar las sinergias que ha creado, estar abiertos a las ideas de otras personas e incorporarlas a nuestros proyectos.

Conocer a fondo las nuevas tecnologías y saber manejarlas también es fundamental, puesto que como hemos mencionado anteriormente, el knowmad va a sacarles todo su potencial. No debemos de temer el desarrollo de la tecnología, ni el que se fabriquen robots que sustituyan al hombre, puesto que incluso la Industria 4.0 no se basará solo en la tecnología, sino que se basará en personas con ideas creativas aplicando la tecnología. Y para ello tenemos que conocer qué posibilidades se abren ante nosotros.

Aprende a fracasar

Los knowmad tampoco temen al fracaso, porque aunque el éxito da mucha más felicidad, del fracaso se aprende el doble. Es importante saber traducir los fallos cometidos en aprendizajes para otros proyectos. Y si no que se lo pregunten a todos los que no han conseguido sacar adelante su start up- solo 2 de cada 10 lo consiguen-, puesto que seguramente ya estarán inmersos en la creación de otro proyecto donde no repetirán los mismos errores. Además, un knowmad es capaz de desaprender rápidamente, sumando nuevas ideas y manteniendo un aprendizaje permanente durante toda su vida.

Así que se acabó la oficina con estrictos horarios y con jerarquías estancas. Hay que apostar por la flexibilidad, para que el rendimiento sea mayor, y por métodos como el bridge building, es decir, tratar de que el personal de los distintos departamentos se relacione para aprovechar el potencial que puede surgir de esas sinergias. En definitiva, para ser un knowmad hay que adaptarse a los nuevos tiempos y aprovechar las posibilidades que estos nos ofrecen.

¿Tú también eres un knowmad? Cuéntanos tu experiencia, nos encantará conocerla.

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